miércoles, 11 de abril de 2007

Plegaria con sabor a nuevos tiempos


Que mi camino se encuentre iluminado
y la negrura no enturbie el corazón.
discernimiento al escoger entre los frutos,
decision para subir otro escalón.

Vivir el presente hacia el futuro
guardar el pasado en el arcón,
trabajar por el cambio de conciencia,
dibujar en el aire una canción...

Una cancion, en el aire, siempre, una canción.

Ya no quiero vivir con los temores,
que prefiero entregarme a la ilusión.
Y lo que creo, defenderlo con firmeza,
sin historias que me abulten el colchón

Y si un día me siento transformada
y decido reorientar la dirección,
tomare un nuevo rumbo sin prejuicios
porque en el cambio esta la evolución

Evolucion, en el cambio esta la evolución...
Amén.

Gracias Chambao



miércoles, 21 de marzo de 2007

Recuerdos recordados

Hoy, después de tanto tiempo pensé en ti.

Recordé la primera vez que te vi, llevaba puesto un jersey azul, y unos vaqueros. Me hice una coleta, algo raro en mí. Era un día especial, pero no hubo ni rosa, ni libro.
Hoy recordé también la primera vez que subí a tu piso, tu pequeño rincón, testigo de lo que fue nuestro.
Recordé la primera vez que fui a cenar contigo, el lugar, lo que cenamos, las llamadas inoportunas, y tu sonrisa.
Después de tanto tiempo, hoy recordé la primera vez que sentí tu cuerpo sobre el mío, los dos bajo la manta azul de tu habitación.
Recordé también la primera vez que oí hablar de ella, de la pelirroja sin rostro, perfecta, y el dolor de tus palabras sobre mi.
Recordé hoy la primera vez que me presentaste a tus padres, y el gran espejo de su salón, y las palmeras de tu cuarto.
Hoy recordé la primera vez que pasé horas esperando una llamada, sola en tu rincón, apenada.
Hoy recordé el viaje a París, y el briosche con pasas, los cuadros de Matisse y las ruedas del metro.
Recordé la primera vez que me alzaste la voz, me llamaste lenta mientras me vestía ante la estufa en el salón.
Hoy recordé la primera vez que pensé en huir de ti, aunque entonces no supe cómo.


Tanto recordar ha hecho casi brotar mis lágrimas.Gracias al tiempo, que es sabio y lo cura todo, he mirado a mi alrededor, he visto mi vida actual y con nuevas fuerzas he vuelto a recordar.


He recordado la última vez que me hiciste sentir menos, que me marché sin ti a cenar con mis amigos .
Hoy he recordado la última vez que mentí sobre mi edad, pues me sentí orgullosa de quién era.
Hoy he recordado la última vez que te esperé despierta, y la primera vez que me fui a dormir sin preocuparme de que volvieras.
He recordado la última vez que lloré por ti, y cómo sequé mis lágrimas y seguí caminando con la cabeza alta.
Hoy he recordado la última vez que tocaste mi cuerpo y fingí que me gustaba.
Hoy, la última vez que intenté reír una de tus bromas sin gracia, y como se notó que no me gustaba.
También he recordado la última vez que cené contigo, en silencio, con tensión, el abismo... Aixxx, que gran última vez…


Hoy recuerdo la última vez que pensé en huir, y lo hice.
Porque hoy recuerdo la última vez que te vi.

Recuerdo la última vez que cerré la puerta tras de mí, con lo poco que quise quedarme, con falda blanca y top chocolate, sintiéndome victoriosa.


Lo mejor de haberlo recordado, es que por primera vez, lo he hecho con una sonrisa.

miércoles, 31 de enero de 2007

... Abrí mis alas y volé

Sentada en el final del mundo miré al vació y lloré, por no saber que me esperaba al otro lado del salto. Durante tiempo estuve meditando si esta era la mejor solución, porque para ciertas enfermedades no hay cura.

Y me preparé para la pirueta final, aquella que nos hace desaparecer del mundo. Sentí el palpitar de mi corazón en todo el cuerpo, y la respiración acelerada llenando de oxígeno mis músculos, preparados para volar por última vez.

Me había resignado hacía ya tiempo… tanto, que no supe recordar el momento en que crucé la línea y perdí la esperanza de alcanzar lo que deseaba.

Dí unos pasos hacia atrás, para que al abandonar el suelo pudiese sentir el aire dentro de cada poro de mi piel antes de abandonar la creación. Dudé, pero un último susurro que no sé de dónde salió me dijo:

- Tu puedes, hazlo!.

Salté. Y el aire entro en mis poros, y el miedo se fue, y cuando me di cuenta de que estaba cayendo a la nada sonreí, porque supe que no hay final, que todo es eterno...


Y por fin, desperté de mi sueño.

sábado, 20 de enero de 2007

Soledad

Unos días de soledad, sin compañía. Y me doy cuenta de que cuantas veces mis fantasmas vienen a saludarme desde las esquinas de la casa.
A veces, cuando estás rodeado de gente, pierdes la conciencia de ti, de lo que sientes,
de lo que sueñas... pero estando contigo mismo tu eres lo único que puedes observar, cuestionar, descubrir.
Al principio es complicado no oír la voz de nadie a tu alrededor durante todo el día, o saber que en casa no te esperan para cenar, porque o cocinas tu, o ayunas. En esos momentos, prefieres poner la radio, solo para que el ruido de fondo te haga olvidar el que sale de tu cabeza. Pero lo más bonito, es que poco a poco te vas dando cuenta de que no es tan peligroso descubrir lo que no sabes de ti mismo. Lo más probable es empezar a observar como actúas, como piensas, que es lo que te falta o te sobra y eso conlleva normalmente el juzgarse y criticarse. Cuando pasa el tiempo (y si sobrevives) un día, te das cuenta de que ya no crees que tengas tantos defectos, aunque eres consciente de tus tics y manías también lo eres de aquellas cosas que te hacen especial.
Y esa es la gran magia de la soledad.
Por cierto, hoy por el pasillo he descubierto una virtud, y me ha dicho que los fantasmas se están yendo.




miércoles, 17 de enero de 2007

Gracias corazón


Gracias corazón.

Por querer tanto.

Por hacerme sentir felicidad,

emoción, alegría y amor, lo único importante.

Por gritar alto lo que quieres
y por perdonarme cuando no te escucho en los momentos que más razón tienes.

Gracias corazón, por que me haces ser quién soy,
por que brillas más
fuerte que ninguna otra luz
y me guías al lugar en el que me siento más en paz.

Corazón, me enseñaste a cantar al mundo,
a dar las gracias y a perdonar.

Es por eso que mereces un gran aplauso,
porque me ayudaste entender que la mayor sabiduría reside en mi interior,

en ti, mi corazón.