jueves, 25 de agosto de 2011

Espurnes


Que se mezcan las horas en una melodía suave y profunda. Que los días casi iguales dejen de confundirse en uno eterno y cansado. Que se puedan recordar los detalles que me cuentan que hay algo más allá de esta rutina... Sólo esto deseo hoy.

Casi mimetizada con mis libros, he dejado de pelearme. mi cuerpo pide descanso, mi cabeza calma y mi alma paz. Se borran los no puedo y siento que solo me queza abanzar a la meta. Sé lo que quiero y esta vez no me resisto, no lucho contra fantasmas que no existen y
me dejo abrazar por la vida.

A estas horas, quedan pocas fuerzas y aunque las ganas flaquean, disfruto de los momentos que separan las jornadas de estudio. Sé que todo va a salir bien. Sé que los que me quieren lo hacen con todo su corazón, y yo les correspondo. No me siento sola en el camino y puedo notar el cariño con el que me dan ánimos.

Así que poco a poco mis deseos se cumplen, y aunque aún queda un tramo por recorrer hasta que las horas puedan ser mecidas en melodías dulces, los días puedan ser diferenciados, hasta que los detalles puedan ser recordados, siento que mi cuerpo empieza a descansar, mi cabeza a estar en calma y mi alma, en paz.

sábado, 13 de agosto de 2011


Tu gritas?

Yo no suelo hacerlo. aprieto las mandíbulas, y simplemente dejo que las lágrimas de rabia se escurran por mis mejillas tensas. Cuando me siento engañada, cuando la frustración me atrapa, cuando voy a estallar. Y siento el desgarro caer garganta abajo, caliente y húmedo, afilado y doloroso. Pero a la vez la garganta se apaga y aunque entreabra los labios dispuesta a disparar la rabia a bocajarro, las palabras quedan presas en mi mente sin poder escapar en un rujido liberador. No hay sonido que pueda descubrir lo que sucede por dentro.

No hay mucho más que escribir y descubro que los dedos también me fallan. Cuando debería estar gritando.

martes, 9 de agosto de 2011

Todo y Nada


Hago cajas estos días. Las lleno con los enseres que pueblan silenciosavente mi habitación, observadores de los sucesos cotidianos de mi pequeño mundo. Y me doy cuenta de que al ser estáticos y mudos olvido el valor que cada uno tienen para mi. Siempre están ahi, les preste atención o no. Cada día en su lugar, amorosamene a la espera de que les heche un vistazo, de que los necesite, de que los use. A cambio de estos instantes de atención, ellos me dicen quién soy, me recuerdan mi historia, me hacen sonreir o llorar, hacen que de gracias por lo que tengo.

Así que estos dias, cuando los saco de su lugar habitual y los sumerjo en la oscuridad del cartón, lo hago con respeto, los sostengo con amor y dejo que me susurren su historia y la mía al oído. De esta manera cada objeto que empaqueto me descubre una pieza del rompecabezas que soy y fui: la que aprende a tejer paso a paso y sin ayuda gracias a "Iniciación al punto", a la que le gustan los grabados antiguos y conserva un ejemplar de "L'Encyclopédie" de Diderot y d'Alembert dedicado a la cirujía, la artista que tiene un armario lleno de pinceles, pinturas, telas en blanco y a medio terminar.
Descubro en mis libros sobre la felicidad, la meditación y el budismo a esa que está a la busqueda de lo que está más allá de si misma, y sonrio al encontrar a la guerrera que llevo dentro en el "Hagakure" que un conocido me regaló hace años.

mientras desnudo mis estanterías blancas y robustas, sostengo en mis manos algunos dibujos de cuando era pequeña, pintados de muchos colores, y recuerdo lo extraño y absurdo que me parecía (y me sigue pareciendo) que cada cosa tuviese un color establecido y que este no se pudiera cambiar a voluntad. Encuentro al hada que a veces soy mientras vuelvo a ponerme las alas blancas de purpurina que compré para sorprender a una amiga y las acompaó de su correspondiente corona y varita mágica.

Y a veces cae en mis manos la que ahora soy más que nunca, dibujada en mis libros de química y anatomía, en el Guyton, en el Ross... y me extraño al darme cuenta cuanto me cuesta aceptar dónde he llegado y hacia a dónde voy. Como si esos libros fuesen de una intrusa lista y con ganas de ser mejor, pero no fuese yo.

Poco a poco, con cada gesto de vacío voy trazando el mapa de mis anhelos, mis vicios, mis recuerdos, mi presente. Con cada caja cerrada gano un poco más de espacio en mi habitación y mi cuerpo y me libero a la vez de todo aquello que habla de mi.

Para que el blanco que quede en el alma inunde también lo que hay alrededor.



domingo, 7 de agosto de 2011

Un consol...

Que curiosa és la nostalgia. Es capaç d'omplir l'espai que separa al que anyora del que és anyorat, d'una manera tan espessa que és com si en realitat seguissin units i ella no fes falta. Es tan tristement dolça que confon els sentits i fa creure'ns que el temps no ha passat, que tot segueix igual, que res no és important més enllà de la somnolència en la que l'ànima es queda atrapada.

Curiosa nostàlgia del que va ésser, però en la seva genialitat, aconsegueix que alhora trobem a faltar un futur que no serà.

I en aquesta nostàlgia dormiré aquesta nit, suaument anestesiada pel teu record, suaument acollida per aquest dolor curiós i dolç, que mentre m'explica que no hi ets a prop em diu a cau d'orella que t'he estimat, i que t'estimo.

I saber simplement això, ja és un consol.

viernes, 5 de agosto de 2011

Y sin embargo...

Ahora, no hay rizos que colocar detrás de mi oreja a modo de sutil gesto erótico. No hay mechones sensuales que caigan sobe mi frente y puedan apartarse dulcemente para poder ver mis ojos. Ahora mi nuca vuelve a estar al descubierto y no hay melena que agitar al viento. Y aunque quizás piense en el Síndrome de Pocahontas y a ratos el espejo me devuelva la imagen de aquella niña que como un chico más disfrutaba cazando ranas y haciendo bolas de barro, estoy empezando a darme cuenta de algo.

En mi suele verse aquella parte dulce y sensible, alegre e inocente, es la que acompaña a los días y la cara dulce de la luna que conoce el mundo. Pero no te equivoques. Por que aunque quizás no la hayas visto en directo, mis pasos los dirige también una mujer sutil, sensual y atrevida, que no tiene inconveniente en instalarse en mi cuerpo cuando la saco a pasear.

Cuando aparece puedo disfrutar de la que también soy y me deleito en la posición que me regala.
En estos momentos, confieso que deborar, aun sabiendo morder, nunca ha sido mi estilo, si no que gusto de paladear los instantes que suceden a corta distancia.
Y soy amiga de lo que puede intuirse en las miradas que se cruzan y en las frases a medio terminar más que de la fuerza que acompaña a la pasión visible. Digamos que adoro la magia de la seducción involuntaria, de la atracción súbita, del sentirse bella y deliciosamente observada.

Y me doy cuenta de que la feminidad genuina no reside en un corte de pelo o en un vestido, si no en los gestos y los ojos de quién se sabe hermosa y además se siente así. De que es un actitud y nace de dentro, desplegándose elegantemente hacia el exterior.

Por lo que, si en estas ves a lo lejos una silueta moviéndose por la ciudad, estudiando en la biblioteca o disfrutando de una cerveza en alguna terraza nocturna, obsérvala. Si te sorprende, si atrae tu curiosidad, acercarte, puede que descubras algo que no sabías de mí. me encantará saludarte.