sábado, 13 de agosto de 2011


Tu gritas?

Yo no suelo hacerlo. aprieto las mandíbulas, y simplemente dejo que las lágrimas de rabia se escurran por mis mejillas tensas. Cuando me siento engañada, cuando la frustración me atrapa, cuando voy a estallar. Y siento el desgarro caer garganta abajo, caliente y húmedo, afilado y doloroso. Pero a la vez la garganta se apaga y aunque entreabra los labios dispuesta a disparar la rabia a bocajarro, las palabras quedan presas en mi mente sin poder escapar en un rujido liberador. No hay sonido que pueda descubrir lo que sucede por dentro.

No hay mucho más que escribir y descubro que los dedos también me fallan. Cuando debería estar gritando.

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