miércoles, 14 de septiembre de 2011

Que suerte la mía!

"No me empujes más", le digo. pero ya no me hace caso. Y sigue, con sus largas y grandes manos apoyadas en mi espalda, dirigiéndome hacia adelante sin parar.
Me mira con cierta ternura y esboza una pequeña sonrisa mientras me resisto al avance, pero ella impasible sigue dirigiendo mis pasos hacia una dirección que desconozco. Supongo que debe hacerlo a menudo, pienso y poco a poco dejo de clavar con tanta insistencia los talones en el suelo.

-Eres una tozuda.-Me suelta de repente, y yo, sorprendida por su ofensiva afirmación, me retuerzo un nuevamente.

-Qué quieres decir con eso, listilla?- Le respondo con la barbilla casi mirando al cielo y los ojos entornados en un gesto de suficiencia, pero mi magullado orgullo solo le hace gracia.

-Que en vez de escuchar mis advertencias has preferido hacerte la sorda y lo que te ha dado la gana, y ahora no hay vuelta atrás. Has perdido tanto tiempo peleándote conmigo, lamentándote y huyendo que has perdido la noción de lo que está sucediendo a tu alrededor. Ya no sabes a dónde vas.

-Pero yo...- Y cojo aire, preparada para darle una respuesta convincente. Aunque esta vez se me adelanta.

-Ves! Otra vez discutiendo! Asúmelo... Te has perdido! Así que ahora soy yo la que te lleva, quieras o no hacia donde tú me pediste aunque no lo recuerdes.

...Sus palabras retumban dentro de mí con fuerza y las ganas de discutir se pierden en una calma que había olvidado. Mis músculos se aflojan mientras sigue empujándome hacia adelante, esta vez sin resistencia por mi parte. Y me doy cuenta, por mucho que me cabree, de que ya no tengo el control ni el poder de decisión en este viaje. Que durante un buen tiempo, mis pasos van a ser dirigidos sin poder cuestionar la ruta.


Porque ahora la que me lleva es la Vida, y debo acostumbrarme a poner mejor cara, a agradecer su ayuda y a dejar que me dirija a dónde quiero ir. Que suerte la mía!