Unos días de soledad, sin compañía. Y me doy cuenta de que cuantas veces mis fantasmas vienen a saludarme desde las esquinas de la casa.
A veces, cuando estás rodeado de gente, pierdes la conciencia de ti, de lo que sientes, de lo que sueñas... pero estando contigo mismo tu eres lo único que puedes observar, cuestionar, descubrir.
Al principio es complicado no oír la voz de nadie a tu alrededor durante todo el día, o saber que en casa no te esperan para cenar, porque o cocinas tu, o ayunas. En esos momentos, prefieres poner la radio, solo para que el ruido de fondo te haga olvidar el que sale de tu cabeza. Pero lo más bonito, es que poco a poco te vas dando cuenta de que no es tan peligroso descubrir lo que no sabes de ti mismo. Lo más probable es empezar a observar como actúas, como piensas, que es lo que te falta o te sobra y eso conlleva normalmente el juzgarse y criticarse. Cuando pasa el tiempo (y si sobrevives) un día, te das cuenta de que ya no crees que tengas tantos defectos, aunque eres consciente de tus tics y manías también lo eres de aquellas cosas que te hacen especial.
Y esa es la gran magia de la soledad.
Por cierto, hoy por el pasillo he descubierto una virtud, y me ha dicho que los fantasmas se están yendo.
Un bosque de estrellas sobre mi y un té que acompañe a la noche
sábado, 20 de enero de 2007
Soledad
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3 comentarios:
Aquel que no sabe disfrutar del placer del silencio y la soledad, es porque nunca ha probado a escucharse a sí mismo y sacarle jugo a la sabiduría interna.
Besos.
Dices la verdad que tu corazón siente. Cuantos deberíamos aprender de tu sinceridad y de la sinceridad que tu describes, la del silencio. El silencio -como el vacío- es la llave de nuestro corazón. Es la única manera de oir verdaderamente sus latidos.
Gracias por vuestros comentarios! ^_^
me animan mucho a seguir escribiendo!
THANKS!
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