
Porque quizás cuando he estado a compañada, cuando he tenido balsa y remos y remero... he dejado que mi barca siguiese la corriente, y al verme en medio del mar, sin más herramientas para mantenerme a flote que mis brazos, he empezado a nadar... y Oh, Milagro!!! He decidido hacia dónde quiero remar(!). Y eso es lo que estoy haciendo ahora. Aunque ayer, el compartir mi día a día con quién me ha querido más que nadie, hizo que mis brazos quisieran abandonar la travesía y subir de nuevo a la barca.
Cómo se ven las cosas cuando las puedes escribir, soltar y vaciarte. Porque lo siguiente que quiero decir es que no lo he hecho. No he subido a la barca. Ni quiero. Sería demasiado fácil volver atrás y acurrucarme en las faldas de las que me han hechado (y con mucha razón), si es que me dejasen volver. Pero ahora que me han chutado del nido, y que he perdido la confianza de una luz ( de las que sé que no salen debajo de las piedras, ni crecen como las setas junto al camino), es hora de volar. Con fuerza, y alto. Porque al fin y al cabo, con quién voy a vivir el resto de mi vida es conmigo. Y es conmigo con quién quiero disfrutar de ella, haciendomela fácil, esto es ahora mismo, obligarme a crecer.
Y gracias, a ti, a mi, y a todos los que ponen las piedras del camino bajo mis pies, ayudandome a formar mi sendero, My Path with Heart.
Lorena
1 comentario:
"Porque al fin y al cabo, con quién voy a vivir el resto de mi vida es conmigo"...
Nunca más acurrucada... Eres la mejor.
TK.
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