viernes, 4 de febrero de 2011

Arrrrrgggghhhh!!



Lo juro. Gritaré.

El mundo y las personas me resultan tan extrañas a veces... Me frustro! Como puede ser que en una misma vida tantas cosas puedan ir maravillosamente bien y otras extrañamente torcidas?

Como puede ser que haya cosas extrañamente encalladas y otras que fluyan como la seda? En ocasiones no lo entiendo... Seré yo? Será el mundo que está tan loco?

Y me tengo que mover otra vez, y me da tanta pereza. Quiero que las cosas se muevan por si solas. Se arreglen, salgan bien, sean fáciles... Como tantas otras cosas en mi existencia. Por Dios, tengo la sensación de vivir en una casa hermosísima... pero la mesa del comedor se ha vuelto a quedar coja... Joder, no ves que me destroza el resto de la magnífica estancia? Y ahora, me toca volverme a arremangar, coger la caja de herramientas, darle la vuelta a la mesa y arreglarla. Con lo agusto que se está simplemente disfrutando de la vista!

Por suerte, lo maravilloso de descargar mi frustración en palabras escritas es que mientras tecleo a toda velocidad, mi mente me va enviando mensajes sutiles y poderosos, responde a mis preguntas llenas de rabia, y me acaba haciendo reír.

¿Que no ves, Lorena, que esa mesa te está dándo la oportunidad de experimentarte como una fantástica manitas? ¿De que aprendas como suena la madera al partirse, qué materiales necesitas para arreglarla, cómo tus manos se tienen que mover para que recupere su esplendor? ¿Que no ves, que aprendiendo a arreglar la pata de una mesa, si se te cae la puerta del armario sabrás arreglarla también? Y río y río y me río de mi misma. Por discutirme a media noche con todo y todos. Por no querer enfrentarme a los nuevos retos. Por patalear.

En fin, que solo me queda decir una cosa antes de enfundarme el traje de carpintera...




- Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!! Has visto la caja de herramientas?!?!?!



:)

No hay comentarios: