sábado, 29 de mayo de 2010


Quería escribir al principio "Hoy es el primer día que no recibo un mensaje de nadie a quien podría interesar en mi vida ahora... De ti, lo imaginaba, y es cierto que es el es el primer día que me doy cuenta de que no voy a recibir una llamada tuya. Que no va a haber un buenas noches tierno, una conversación y unas risas antes de dormir. Sigo pensando en lo que me dices de mi, intento concentrarme en el estudio, pero no consigo desconectarme del todo del ruido de la mezcla de todo lo que nos dijimos. Adiós, supongo..."

Me doy cuenta de que ahora cada pensamiento desviado del camino deberá ser corregido por mi misma y llevado a la verdad (ufff!! Que difícil!!!), que cada triunfo a compartir a altas horad e la madrugada se quedará para los abrazos entre las amigas y la familia...




Y al final... Creía que tu tampoco ibas a decirme nada, pero al final un sms me ha sorprendido desde la nube de pequeño caos que me ronda. Te he dicho que no. Y es que por mucho que llevase la tarde pensando a ratos en llamarte para que corrieras a rescatarme, no hubiese sido justo. No sé si para ti, pero para mi seguro que no.

Necesito acostumbrarme a de la soledad de mi misma, reaprender a decidir y escoger por placer y no por necesidad de ser salvada. Rancia, quizás, pero necesito volver a encontrar a esa voz que sabe lo que realmente es para mí y me conecta con lo que quiero/necesito hacer. La última vez que no le he hecho caso (hace relativamente poco) me he perdido sentir lo que pasaba... No quiero volver a experimentar la sensación de estar en un lugar muy alejado de donde se encontraba mi cuerpo, encontrarme paseando y riendo y tener la sensación de que se trataba de un sueño.

Quiero sentir de nuevo, cada una de las respiraciones del día y reír desde el fondo del estómago y para eso necesito perderme en mí y salvar yo misma a la Lorena que se ha quedado por ahí. Sí. Eso si es más justo.

Gracias.

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