martes, 7 de diciembre de 2010

Historia de las vueltas que damos para no dejar de amarnos


Miras a mis profundos ojos verdes, con tus labios a un palmo de los mios y pronuncias esas dulces palabras:

-Siusplau, deixa de tenir por a que no t'estimi.

Y lloro, y me deshago. Y me pierdo en tus besos llenos de amor, dulzura, sabor a café.
Porque yo solo quiero que me quieran, solo quiero que me quieras. Que me desnudes a caricias, que no me mientas, que nos abracemos en la cama, que me cuentes cuentos y historias para dormirme en tus brazos.

Tiemblo al saber que nos alejamos, y no puedo creerlo del todo. ¿Cómo, si no puedo dejar de dedicarte canciones de amor? ¿Cómo, si cada vez que nos vemos no podemos evitar mordernos sobre la mesa del comedor? ¿Cómo, si no sé encontrar un nombre para lo que seremos cuando ya no seamos?


Sé que me quieres. Sabes que me cuesta acostumbrarme a que me ames así de bien. Pero después de los años, prometo dejar de temer. Prometo dejarme querer.

Puedes quererme todo lo que quieras, que yo te querré también.


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