sábado, 4 de septiembre de 2010

Dove, veletas y gatos


Puedes sentirme como veleta al viento? Yendo de un lado para otro me desplazo sobre las puntas de mis pies. En ocasiones incluso yo misma me encuentro poco presente entre el resto. Me siento cual nube que recorre las estancias, las conversaciones y los momentos. Me cuesta dar la mano a los que tengo a mi lado y hacer mi presencia además de física, completa. No me caso con nadie, y sobre confiar? Lo lamento mucho, pero me retraigo como acto reflejo ante los aspirantes a conocerme y conocerlos. Sé que en ocasiones puedo sonar superficial y alocada. Me cuesta estar centrada en las palabras ajenas, y es que creo que el cansancio y el ruido de fondo me desconectan. Sé que puedo parecer arisca e impenetrable a veces, pero la distancia me gusta y es más segura.

Quisiera ser más que la chica extraña que recorre los pasillos a toda prisa, y formar parte de algo. Pero aunque pueda no parecerlo desde fuera, me doy cuenta de que tengo miedo. De que me dejen, de perderme en los demás. De que me toquen. De creer en alguien o algo y que después se deshaga como espuma de mar que llega a la orilla. Creo que eso es.

Pienso en esto mientras observo pasar los días preguntándome dónde está mi lugar, dónde se encuentran las respuestas, dónde el reflejo que entiende la complejidad de este pequeño mundo que me contiene.

Quieres tocarme? Quieres acercarte? Conocerme? Hazlo despacito, sigiloso y sincero. Los acercamientos rápidos me asustan, no sabías que soy como un pequeño gato montés? No me mires directamente a los ojos y déjame que te huela antes. No intentes saber quién soy al momento y deja que se descubran nuestros pensamientos poco a poco. Valoro los silencios. Los chistes rápidos y la buena conversación. El resto se puede dejar a la suerte.

Puede que suene extraño, pero quizás así consigas que quiera quedarme un rato y me ayudes a dejar de temer, en vez de emprender el vuelo hacia otros lugares lejanos por conocer


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