Poco más para celebrar la paz de no tener que hacer nada más que disfrutar. Hacía tiempo que no sentía la calma de no tener que ir a ningún lugar, de no pensar en nadie más, de simplemente regodearme en la soledad de mi sofá y mi propia presencia.
El terreno se le come al pasado a base de pequeños gestos que marcan una diferencia. Cambiar la ansiedad por aceptación, el ruido de los pensamientos por el silencio de la conciencia, la necesidad por el desapego. Esos son los gestos que te reconectan con tu esencia verdadera. No necesito más.
De momento, con ser quién soy me basta.
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