martes, 7 de agosto de 2012

Primavera Que No Llega... Y Palabras Que Se Esconden

Las noches son la peor parte del dia... No consigo meterme en la cama y paso horas mirando embobada la tele o leyendo hasta que el cuerpo dice basta. Entonces me deslizo pesadamente entre las sábanas y vuelve a empezar la cabeza a darme vueltas. Y si llamo? Para decir... qué? Es curioso como puede añorarse a alguien y a la vez no saber cómo acercarse, cómo solucionar la situación.

Por supuesto, me hubiese gustado que las cosas fueran de otra manera, pero me doy cuenta de estoy demasiado cansada para continuar con el mismo cuento y para volver a intentarlo una vez más. Ya no siento que quiera seguir a su lado, aunque le siga queriendo, aunque le siga echando de menos en estas noches de calor.

La verdad es que me gustaría hablar con él. Hay tantas cosas que me gustaría decirle. Aunque quizás no volviésemos juntos, me gustaría decirle que me he equivocado en muchas cosas, que he sido cobarde y que no he estado ahí. Me gustaría darle las gracias por su amor y su presencia, por hacerme sentir segura cuando me sentía asustada, por su forma se ayudarme a ser mejor. Quisiera decirle que me siento muy triste porque haya acabado. Por no conseguirlo juntos. Por no habernos comprendido.

Es tan triste que tanto amor se haya perdido...

Pero no me siento con fuerzas para coger el teléfono y marcar su número. No me siento con fuerzas para oír su voz de nuevo y sentir que en realidad, no sé porqué estoy llamando. No tengo fuerzas para aguantar el silencio en la línea que seguiría al "Hola". Para qué, me decía... Para qué vamos a hablar, para qué vamos a vernos de nuevo? Para sentarnos en una terraza y preguntarnos que tal, como si fuésemos conocidos que no saben muy bien que decirse?

La tentación es tan grande... Y el sinsentido mayor.


Pero sé que quiero que esté en mi vida, estar en la suya, porque el cariño que le tengo, la conexión que existe, va más allá de cualquier relación íntima que hayamos tenido...


Quizás, a estas horas, lo mejor que puedo hacer es intentar domir. Masticar los sueños pesados repletos de caras desconocidas y despertarme mañana de nuevo con la sensación de que algo me falta. Espero que pronto acabe esta tétrica danza nocturna y que los pensamientos se ordenen, la vida siga y consiga la  fuerza para llamar. Aunque sea para decir "hola".

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