jueves, 3 de junio de 2010

No more, no less... Than a beautiful mess


De puntillas me asomo al día, apoyo el peso del cuerpo sobre la repisa y sonrío al verde que me llega del árbol de delante. Respiro.

Seamos poetas,
caminemos descalzos bajo el sol, y
un, dos, un, dos... que el tiempo se acaba! me repito... También se la canto a la ducha.

Vestido y sandalias. Y No me veis los pies, soy un árbol. :)

Paseo, de bajada a la Tierra de Los Que Trabajan sin Pensar y río de los autobuses que vuelan más rápido que mis pasos. Se van, lo sabes, no? Y más risas, porque el tiempo no va al mismo ritmo de los que saludamos al Sol con un café y galletas mojadas. En fin...

A ratos siento los mechones de mi pelo haciéndome cosquillas en la nuca, como esos dedos nerviosos que quieren llamar tu atención sobre su dueño... Se me olvida que es su hora de jugar conmigo! Y puede que miniriña con la niñita que quería seguir soñando entre las sábanas de mi ruidosa cama, pero la beso fuerte al final y le agradezco poder ver con detenimiento el túnel anaranjado que lleva al mundo del resto del mundo y recrearme en la bóveda de su interior.

Salto a la luz de la calle desde el cansado camello a gasolina y lo observo partir lleno de esas personas que también se ha comido en mi parada, haciéndolas creer libres al cobrarles la entrada a su tripa, y que aún no han podido escapar. Sonrío, y me gusta. Es calentito sonreír, girar sobre mis talones y enfilar la calle hacia el metro.

Silencio. Miradas entre curiosas y cómplices, se cruzan. Y el tanto, tanto ruido de las cosas que no nos decimos, está a punto de dejarme sorda. No llevo el Ipod, pero saco esa canción que siempre llevo guardadita junto al corazón y la desentono felizmente para mis adentros. Me salvo.


Y continúo hasta llegar a aquel lugar que guarda más palabras de las que podré leer y desde el que se puede ver el posible futuro caminar entre pasillos y estanterías. Techos altos y vista alzada a los ladrillos que saben más de silencios llenos de ruido que yo. Admiración y sobrecogimiento... y por fin, cuando consigo bajar la vista a mis apuntes, me doy cuenta a cada palabra de que, simpemente, somos MaravillosoS.






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