Y nos decimos y desdecimos.
Y dices, y dices y yo te digo a ti. Y decimos lo que nos decimos un poco más.
Silencio.
Y te vuelvo a decir y tu me dices. Esta vez, a besos, bocados y abrazos. A manos nos decimos. Y te digo sin parar a respirar y tu mirada me dice. Mis dedos dicen a tu lengua mientras tu piel entera me dice a mí. Y así, a hordas de palabras transducidas a fluidos gestos, hablamos.

Silencio? Esta vez no. No señor.
Más tarde, Digamos lo que decimos otra vez.
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