miércoles, 11 de agosto de 2010

Desandar, reandar y dejar de mirar alrededor para fijarse en el camino

Tengo la impresión de que las cosas están extrañamente torcidas. Realmente no es así, por supuesto. Tengo un buen trabajo de verano, tiempo para estudiar por las mañanas, salidas nocturnas con amigos, unas vacaciones a la espera en septiembre... Pero no sé. La cabeza me da mil vueltas, evito, y me resisto. Veo el vaso medio vacío cuando sé que está lleno de cosas buenas a rebosar. No sé.

Pensando en que debe ser me he planteado que quizás lo equivocado no es lo que sucede fuera de mí, si no en mi interior. Tengo la extraña impresión de que pierdo a ratos la noción de mi misma. Me he sentido decepcionada estos días, no me veo guapa al mirarme al espejo, ando medio depre sin motivo aparente y no acabo de darle la vuelta a mi interior. Porqué debe ser que de repente he perdido toda la fuerza de avance? Como es que mi autoestima está bajo mínimos? Nada especial ha ocurrido, pero a ratos pierdo el sentido buscando excusas para no ser feliz. Me siento torpe, insegura, malhumorada... Y a la vez quiero cambiar todo eso. Me propongo volver a meditar por las mañanas, ver las cosas buenas que hay en mi, maquillarme, sonreír. Pero es como si fuese incapaz de sostener esa visión positiva de las cosas, en cuanto me despisto, vuelvo al caos de mi sesera y de estos sentimientos herráticos que no acabo de quitarme de encima.

Leo y vuelvo a mis referentes literarios que tan segura de mí me han ayudado a ser: Los cuatro acuerdos, conversaciones con Dios, el Secreto, Louise L. Hay, etc... en todos el mensaje es el mismo. Piensa cosas hermosas de ti misma, ámate, celebra los regalos que te llegan, da gracias.

Siempre he sido una persona luchadora. He conseguido tener una visión positiva del mundo, he conectado con mi interior, he sabido quién soy. Pero desde que empecé la universidad es como si hubiese perdido mi identidad a la vez que me he integrado en el grupo. Quiero volver a tener mi espacio respecto al resto. No dejarme vencer por las ideas del sobre estética, los hombres, la manera de vivir de mis amigas, por muy ciertas que me parezcan.

Sin embargo yo siempre he vivido al margen de la lógica del resto. Me he movido entre la magia, he visto más allá de lo posible con los ojos de un mortal. He entendido sin saber, escuchado los susurros escondidos tras las máscaras de los presentes. Quizás este estado de añoranza es simplemente el deseo de volver a ser quién soy. Porque es eso lo que realmente me hace vibrar, estar conectada con mi corazón, sentir la alegría que es disfrutar de la magia implicita en cada suceso del día, mirarme al espejo y recordar... recordar que yo llegué de las estrellas a este lugar.





Aunque a mi alrededor aceptarlo y recordar, vivir con optimismo y vibrar, no sea lo más habitual.

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