lunes, 2 de agosto de 2010

... No ho sé, no ho sé!

Hoy la vida de una mujer va a cambiar. Bien, quizás sea mañana, pero te aseguro que en breve cambiará para siempre.


Antecedentes:

Llegó por un ligero dolor en el estómago de días de evolución al servicio de radiología, y yo la estiré, la centré en la camilla, le pregunté que tal el día y le hice un TAC abdominal.
En este tipo de estudios se observa la anatomía del paciente desde bases pulmonares hasta el pubis. Pero no sé porqué, aquel día cogí un poco más. Y al ver la primera imagen de los pulmones, me asusté. Una bola del tamaño de una naranja grande ocupaba el pulmón derecho. Miré por el cristal hacia la mesa de exploraciones. Parecía aún una persona sana y normal... Llamé al médico de turno.

-Dr., crec que té una massa que li ocupa el pulmó dret.

-Una massa, una massa... jé!.- me dijo mientras subía y bajaba las imágenes de la señora.- Això segurament és el fetge!.

Y de repente se quedó blanco. Eso no era el hígado. Desgraciadamente, tras repetir la prueba hasta completar los pulmones, y comprobar que esa enormidad estaba irrigada (la puta bola se estaba alimentando de la sangre que debía abastecer al resto de órganos...) salí a despedir a esa mujer sonriente que me esperaba estirada en la camilla.

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Estoy segura de que no volveré a ver nunca más a esa mujer. Pero he pensado mucho en ella estos días. La imaginaba preparando la cena a sus hijos, mirando la tele, saliendo a pasear... Y quizás hoy, hoy le han dicho que la tienen que operar de urgencia. Quizás le han dicho hoy que puede que muera en breve. Que se despida de los suyos, que empiece a disfrutar de lo que le queda.

Es tan extrañamente sorprendente la vida... De repente, una ligera molestia en el cuerpo, una perdida de peso leve, una falta de respiración al subir las escaleras, se convierte en el inicio de tu final. Y se habrá preguntado esta mujer cómo no se dio cuenta? No lo sé. Pero quizás se esté preguntando ya porqué a ella, porqué ahora, porqué, porqué, porqué algo de si misma se la está comiendo por dentro, sin importarle que su huída de la mortalidad esté acabando con su huésped... quizás se pregunte porqué se está matando a sí misma...



Algunos dirán que ha sido mi primer diagnóstico. Lo cierto es que ha sido la primera vez que tenido que sonreír a quién aún no sabe que su vida va a cambiar.

Gracias, mujer. Cúrate. Sueña y comparte si no tiene solución. Pero lo que te quede, vívelo, vívelo, vívelo! Ese es el cambio que te va a tocar hacer, ahora que es lo único que te queda.

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